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jueves, 11 de septiembre de 2014

La erótica de emprender: cuatro consejos

De las dos pulsiones que rigen nuestras vidas, Eros y Tánatos, me quedo con Eros. Obviamente, es más divertido y vitalista. Eros, el impulso erótico, condiciona también el proceso emprendedor, cómo se crea una empresa, cómo se genera un proyecto innovador  o cómo podemos superar nuestras crisis vitales.   
La experiencia constata la anterior observación. En muchas de las iniciativas de éxito que he conocido a lo largo de mi vida, como directivo, luego como consultor y empresario y más tarde como académico, el vitalismo de Eros estaba siempre presente.
La metáfora de la erótica de emprender me ha conducido a observar que existen cuatro grandes consejos o pautas de comportamiento que siguieron las iniciativas de éxito. Son las siguientes:

1.    La pasión es la primera regla de lo que podemos denominar la erótica de emprender. Así, el neurólogo Antonio Damasio afirma que “todo empieza con una emoción”. Como en el amor, sin pasión, sin emoción, una relación, una aventura empresarial está condenada al fracaso. Los sueños son la principal materia prima de la pasión que debe alimentar a la persona que emprende un proyecto. Los sueños, como decía Shakespeare, son la materia de la que estamos hechos, son los recursos primarios que nos motivan a emprender un nuevo camino. Por eso, el primer consejo para emprender es alimentar los sueños, apasionarse. Basta con observar las vidas, y pasión que le pusieron, de personas como Mandela, Marco Polo, Teresa de Calcuta o Richard Brason.

2.    Compartir. Pero la pasión de una persona sola no basta. La pasión debe ser mutua. De nada sirve tener mucha pasión en un proyecto si no es correspondido, si no llama la atención y logra el interés de los demás. Si no logramos el interés de nuestros clientes, la colaboración de nuestros socios y empleados, el apoyo de instituciones y alianzas con universidades, la complicidad con los medios de comunicación y la confianza de los inversores, los proyectos fracasan.
Las empresas y los proyectos valiosos son siempre fruto de la suma de los esfuerzos de muchas personas e instituciones. Así, mi segundo consejo es lograr concitar los intereses de los grupos de interés (stakeholders) y gestionarlos adecuadamente para crear valor para todos ellos. El gran reto en la actual crisis social que vivimos es cómo creamos valor compartido. En una espiral de desigualdades y desaparición de las clases medias el desafío emprendedor es trabajar no para que unos cuantos sean más ricos sino para que todos seamos mejores.

 3.    Las técnicas. Sabemos que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones. No bastan la pasión y los intereses compartidos para alcanzar los objetivos, hay que añadirle técnicas, inteligencia y conocimientos.
Todos sabemos que mantener y gestionar una buena relación erótica tiene su técnica. Si, por ejemplo, las técnicas y el conocimiento del Kamasutra son útiles para revitalizar el eros, también las técnicas empresariales y el saber académico sirven para que las empresas crezcan, se desarrollen y creen valor compartido. De ahí, mi tercer consejo, relacionado con el desarrollo de las capacidades empresariales, un recurso estratégico para gestionar los proyectos, para crear equipos y motivarlos, para impulsar la innovación y la excelencia. Estas capacidades requieren una continua formación empresarial, especialización y mejora de los conocimientos de los emprendedores, de los equipos directivos y de todas las personas que constituyen el proyecto empresarial.

4.    La tenacidad es mi último consejo que emana de los comportamientos observados. En la empresa y en el amor la experiencia es un grado que se adquiere de la capacidad de aprender de los fracasos. Nos hacemos más valiosos como personas, más interesantes tras haber vivido y aprendido de esas “causas perdidas” que también describe mi amigo Juan José Téllez en su libro de poemas del mismo título:
“Sufrí tiempo de emociones, guerras de ternura,viajé por las ideas, me perdí en mí mismo.”

La capacidad de aprender de las causas perdidas, de tener previsto que haremos si fracasamos es uno de los rasgos que distingue a una persona de éxito. Eric Berne, fundador del análisis transaccional, lo resumen en la afirmación siguiente: “Un perdedor no sabe qué hará si pierde, pero habla de lo que él hará si gana... Un ganador no habla de lo que  hará si gana, pero sabe qué hará si pierde”.

Desde la Cátedra de Emprendedores de la Universidad de Cádiz (UCA) llevamos varios años insistiendo en estos consejos. Trabajamos para impulsar el eros de nuestra sociedad. Nuestras líneas estratégicas van esa dirección: informando y sensibilizando de la importancia de una sociedad emprendedora; formando e impulsando el emprendimiento estratégico relacionado con el conocimiento universitario y la investigación; ayudando a conformar alianzas entre stakeholders y a crear equipos emprendedores multidisciplinares; y, ofreciendo información y vigilancia estratégica sobre el fenómeno emprendedor.

José Ruiz Navarro
Catedrático de Organización de Empresas
Director de la Cátedra de Emprendedores de la Universidad de Cádiz

1 comentario:

masaje erotico Madrid dijo...

Creo que es algo muy necesario y bastante olvidado desgraciadamente por muchos empresarios, a ver si seguimos tus consejos ahora que queremos montar una empresa, gracias por la ayuda José

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